Ir al contenido principal

¿TE HAS SORPRENDIDO ALGUNA VEZ ADMIRANDO UN GIRASOL?

Yo sí, muchas: me fascina la fuerza y alegría que transmiten, la magia con la que acompañan al sol en su camino y el hechizo fraternal que les hace mirarse los unos a los otros cuando les falta luz solar. 

Joan era sin duda un precioso girasol: tuve la oportunidad de conocerla, verla una vez, entre el bullicio de velas en recuerdo de almas queridas, sonreía, agradecía y ayudaba.

Ella sí había entendido de qué va la vida.


Joan y Fred se conocieron en una pista de baile y marcaron muchos pasos juntos antes de que un tumor se llevara a Fred entre las cuatro paredes de una fría habitación; Joan marcó muchos hitos antes de dejarnos el pasado mes de junio, entre el cariño y el agradecimiento de su equipo y de todas las personas a las que su corazón había regalado cariño, cuidados y paz en los momentos más difíciles.

Joan Hunt y su eterna sonrisa.

La Fundación Cudeca, Cuidados del Cáncer, creada por Joan Hunt en 1992, asistió a más de cuatrocientas personas en 2000 y a más de mil quinientas en 2019, cifra superada con creces en ese 2020 que nunca olvidaremos:

“Nuestra carga de trabajo aumentó bastante durante los primeros meses de la pandemia, atendimos muchos más pacientes de lo normal, a pesar de las dificultades económicas que nos generaba mantener las tiendas cerradas y no celebrar eventos. Afortunadamente, aunque aún no hemos alcanzado el número de eventos que celebrábamos antes del Covid, poco a poco, vamos retomando el ritmo – nos cuenta Jorge López, Técnico de comunicación y captación de fondos de Cudeca – “Seguimos añadiendo vida a los días, gracias a nuestra forma especial de cuidar y, para ello, sin duda, necesitamos la ayuda de la comunidad”. 


CUDECA Y SU “FORMA ESPECIAL DE CUIDAR”.

En línea con el movimiento de cuidados paliativos británico (del que fuera precursora Dame Cicely Saunders en los años sesenta), el concepto de cuidado paliativo actual engloba la atención médica, física, psíquica, social, emocional y espiritual de las personas que sufren una enfermedad grave, sus familias y cuidadores/as, cubriendo sus necesidades y mejorando su calidad de vida.

Y en la prestación de esos cuidados, Cudeca ha logrado convertir el proceso de morir en un proceso de vida gracias a su “forma especial de cuidar”, que permite “añadir vida a los días, ya que no podemos añadir días a la vida”. 

En efecto, Cudeca ofrece cuidados paliativos de manera gratuita, apoyo a los familiares y cuidadores/as de la persona enferma, gracias a la asistencia de psicólogos y trabajadores sociales.

Tres tipos de cuidados son posibles en la actividad de Cudeca: cuidados paliativos especializados en nuestro hogar (gracias a un médico o doctora y un/a enfermero/a, psicólogos/as y trabajadores/as sociales que trabajarán en coordinación con el equipo sanitario de nuestro centro de salud u hospital); cuidados paliativos especializados en la Unidad de Hospitalización de Cudeca (entorno acogedor y totalmente equipado en el que se atienden síntomas y necesidades de alta complejidad); y cuidados en la Unidad de Día y Rehabilitación (fisioterapia, cuidados de la imagen, actividades sociales y culturales, para la recuperación de la autonomía y bienestar del paciente y al respiro de sus cuidadores/as). 


“NO PARECE UN HOSPITAL, PARECE UNA CASA RURAL”.

Lleva mucha razón José Carlos, el Centro de Cuidados Paliativos de Cudeca, situado en el Arroyo de la Miel (Málaga), parece una casa rural y en ella, “los ángeles” caminan junto a las personas enfermas y sus familias: 

“Yo sabía que mi madre estaba en las mejores manos y por eso sentía un gran alivio. Ella pasó por momentos muy difíciles pero también buenos momentos gracias al equipo de Cudeca” -cuenta Patrick Boyle.

Patrick es ahora voluntario de Cudeca: “Si sientes que puedas ayudar un poco, hazlo. No pensamos en sitios como este hasta que los necesitamos y cuando eso sucede, vemos que son mejor de lo que esperábamos. Os invito a venir y conocer CUDECA, también a ayudar: probablemente, un día tú también necesitarás esta ayuda”.


¿Aceptas la invitación de Patrick? 

¿Te animas a añadir vida a los días?

¡Aquí te cuento cómo!

Puedes colaborar con Cudeca de muchas maneras: visitando los restaurantes de su red solidaria, participando en sus subastas solidarias, comprando su lotería, participando en torneos y carreras, asistiendo a conciertos al aire libre y cenas benéficas con aforo limitado y, por supuesto, comprando en sus estupendas tiendas solidarias, un referente de la segunda mano: ¡siempre encuentras algo que te enamora y a buen precio! 


Gracias a Cudeca y Jorge López por su colaboración en la realización de este post.


MÁS INFORMACIÓN:

20 años dando vida a los días.- 

The Hospice Movement.-

Servicios prestados por Cudeca.-


Comentarios